Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.
Bertolt Brecht.
Javier Diez Canseco: Un luchador a contra-corriente
Década de los 90s, aquellos tiempos de la podredumbre fujimorista. La putrefacción había llegado a todos los poderes del estado y había muy pocos políticos que tenían el valor de denunciar dichos hechos, básicamente por temor a las represalias, la cual era una práctica muy común en aquellos tiempos. Javier Diez Canseco era uno de estos políticos que salía al frente en los medios y en las marchas estudiantiles de la época.Era un deleite verlo debatir, y no por el hecho que siempre salía airoso en sus intervenciones, sino porque Diez Canseco era la voz del oprimido, la voz de la persona que nunca había sido escuchada, la voz de aquella gente que siempre es utilizada en épocas de elecciones para luego ser tratada con la punta del zapato por quienes después gobiernan.
Javier Diez Canseco aquella persona que conoció el mundo desde muy niño, y que a raíz de su discapacidad pudo ver la desigualdad que existía y existe en el Perú, motivo por el cual se hizo de izquierda dejando de lado las comodidades y privilegios de una familia de clase alta para luchar por los más necesitados.
Diez Canseco marcó generaciones; consecuencia, tenacidad y lucha, hasta el último día de su vida son principales activos que nos hará falta, mucha falta. Todos los que siguieron la vida de JDC, admiramos su impecable trayectoria, así no estén de acuerdo con el total de sus ideas. Si eres honesto y consecuente tienes a Diez Canseco como un ejemplo, independientemente de si eres de derecha o de izquierda.
Su amor por los más pobres y su lucha por un Perú con igualdad de oportunidades para todos, son un gran ejemplo para nosotros.
Los nicaragüenses obtuvimos una extraordinaria victoria en la Corte de La Haya. El triunfo lo obtuvimos gracias a la continuidad de un proceso de reclamo de lo que nos pertenece en el Caribe y por lo cual hemos luchado a lo largo de treinta y dos años. Continuidad que fue vital para lograr la victoria que recién obtuvimos. Independientemente del gobierno de turno, Nicaragua siempre le dio continuidad a ese reclamo.
Los nicaragüenses estamos contentos de haber recuperado parte de lo que nos pertenece y digo parte porque, aunque La Haya dijera que no, el Archipiélago de San Andrés y todos los cayos circunvecinos son nuestros.
En términos prácticos, ¿en qué puede beneficiar el hecho que ahora tengamos más mar? La riqueza pesquera que existe permitirá mayor desarrollo de toda la costa caribeña, al igual que las eventuales riquezas petroleras que ahí se encuentren y la riqueza que existe en todo el subsuelo marino, subsuelo marino que de ahora en adelante la vamos a administrar nosotros.
Ahora, ¿por qué Colombia reacciona de la manera que lo hace? En primer lugar, esa reacción denota arrogancia de un país que es relativamente una potencia regional, que no está acostumbrada a perder. También influye el hecho de perder el corredor del narcotráfico, siendo la mejor ruta al norte y la cual poseía Colombia, país en donde los intereses del narcotráfico están mezclados con la oligarquía (sobre todo la terrateniente), así como con el capital financiero, la naval y el ejército colombiano. Todo está entremezclado y funciona como un holding con distintas ramificaciones. El fallo de la Corte Internacional de la Haya los dejó sin dicha ruta.
Santos tiene abierto dos frentes gigantescos: Las negociaciones de paz con la FARC y la pérdida de una vasta extensión de territorio marítimo, que pone en cuestión la dirección de la política exterior de Colombia. Aunque hay que ser justos, a Santos no le tocó la defensa de la posición colombiana en La Haya ya que, cuando él llega a la presidencia, todo estaba consumado y sólo se esperaba la decisión de dicho Tribunal Internacional. La responsabilidad es del ex presidente Uribe y del que lo antecedió, el ex presidente Pastrana. A Santos sólo le toca administrar los resultados.
En la decisión de Santos en desconocer el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, existen muchos aspectos que se entremezclan, entre ellos podemos destacar la presión de la oposición, presión de algunas voces dentro de su partido y la presión del ex presidente Uribe... El presidente Santos se encuentra en una situación extremadamente incomoda y pasará a la historia como el presidente que le tocó modificar la constitución para incorporar las decisiones de La Haya, lo que significa reconocer la pérdida de territorio.
Los habitantes de las islas no deben tomar este fallo de forma tan dramática, el presidente Daniel Ortega dijo: “No se preocupen, que por la vía del dialogo llegaremos a acuerdos y los habitantes de esas islas seguirán pescando en esas aguas”. O sea, existe voluntad política de Nicaragua de permitir que los isleños sigan pescando en nuestras aguas.
Para terminar, decir que al pueblo colombiano no se le ha dado toda la información. Por citar un ejemplo, no informan sobre el tratado Bárcenas Meneses Esguerra, que es un tratado donde obligan a Nicaragua a regalar su territorio, no les dicen que quienes ocupaban Nicaragua en ese momento eran los norteamericanos, ellos tomaban las decisiones. Los gringos regalan ese territorio a Colombia en nombre de Nicaragua. El tratado Bárcenas Meneses Esguerra fue firmado en 1928 cuando Nicaragua estaba militar y políticamente ocupada por los yanquis. Es cuando triunfa la Revolución Popular Sandinista, que los nicaragüenses podemos asumir con soberanía las decisiones sobre esos territorios, se denuncia, se declara nulo el tratado Bárcenas Meneses Esguerra y se inicia una lucha en términos de política exterior, lucha que culmina con el resultado del pasado 19 de noviembre. Pero eso no lo dice el gobierno colombiano a su pueblo.
Pero bien, celebro que los nicaragüenses recuperáramos el territorio que por derecho nos pertenece.
[La libertad es como la vida, sólo la
merece quien sabe conquistarla todos
los días.] Von Goethe
Sólo hay tres voces dignas de romper el silencio: la de la poesía, la de la música y la del amor.
Autor: Amado Nervo.