Espero todos estén bien. Si todo marcha chévere estaré publicando esporádicamente mientras regreso en dos semanas a mi actividad normal en el blog...gracias a todos los que dejaron comentarios en mi ausencia.
Quieta, con la mirada perdida en las pinceladas que el celaje dibujaba. Sintiendo el rocío calar sus pómulos como suaves aguijonazos, Mixtli observaba serena como el mar iba adentrándose a su inmensidad buscando el descanso azul. Sus ojos zarcos violaban la intimidad del mar, su voz entonaba una suave melodía en la lengua de sus antepasados. Era casi un lamento suplicando ser llevada por las excitadas olas. Fue en vano, el mar siguió su curso sin ella.
Sintió un inmenso vacío, giró sobre sus talones tratando de arrastrar su historia, igual que el mar había arrastrado hacia sus dominios las ilusiones de dos.
Sabía que el mar en su inmensa sabiduría, acertaba al dejarla varada en la orilla. Sabía que aún no era su tiempo, sabía que tenía un propósito y que en algún lugar existía otro mar mucho más inmenso...el de la libertad.
No recuerdo donde leí esta frase, tampoco sé si la citaré bien, pero es más o menos así: "Hay un tipo de amor que permanece, el no correspondido". Cuando la leí, sonreí. ¿Cuántos de nosotros hemos pasado por esa experiencia? Sin temor a equivocarme, creo que no muy pocos.
El amor genuino está al margen de aquello que se ama, el ser correspondido o no ocupa un plano inferior. Lo rico es darnos cuenta que poseemos la maravillosa capacidad de amar, de experimentar el gozo de amar aún cuando no sea tangible. No es verdad que necesitamos de la presencia de la persona para sentir la increíble experiencia de amar.
Amar, dar, crecer en el amor, sin atormentarnos por que la persona amada esté lejos o haya emprendido un viaje sin retorno. Y es que, el verdadero amor trasciende todo. El que ama verdaderamente sabe que a través del tiempo y la distancia su amor permanecerá y le acompañará hasta que...
Comparto hoy esto con ustedes, porque se armó un mini debate en torno a esto en algunos de esos lugares que suelo frecuentar. Una amiga decía que, la mayor tontería es perder el tiempo alimentando un amor no correspondido. Que lo mejor es vivir, gozar, reír, disfrutar, compartir y hacer el amor con alguien que está a nuestro lado y corresponde al sentimiento. Otra chavala decía que lo hermoso es la sublimación del sentimiento, nutrirse de ello, echar a volar la imaginación. Y, déjenme decirles que estoy totalmente de acuerdo con ella..
Para aquellos que lo hemos experimentado es algo tan fantástico, tan sutil, tan puro... Como dije antes: lo hermoso radica en darnos cuenta que poseemos la capacidad de amar sin esperar nada. Cuando el amor se siente con tanta fuerza no experimentamos vergüenza de externarlo, al contrario, somos como esas pintorescas personas que pregonan en las calles de las grandes ciudades una vianda de frutas frescas. =)
Já, no, no estoy loca, quizá sólo un poco "tostada". Serio, es cosa de experimentarlo, de sentirlo, de vivirlo. Casi al final del debate entré yo, con el rostro sonriente y la firme decisión de defender la posición de la que chica (q también es la mía). ¿Resultado? Casi nos linchan. Nos crucificaron, nos señalaron de utópicas, de románticas y cursis a muerte. Pero la verdad, lo importante es que defendimos nuestra firme convicción de que el amor vale por si mismo y por esa infinita capacidad que tenemos los seres humanos de amar, y de echar a un lado el amor sensual.
De igual manera, aún amando a conciencia, aún experimentado lo rico que es esa experiencia, hay días que camino entre sepulcros. Otros, veo en la lejanía a mi príncipe azul regresar rendido y dejarse caer en mi regazo cálido y amoroso, entrar en mi mundo mágico de evocaciones.
¿El final? Siempre el mismo. Los gritos silenciosos, las palabras crueles que jamás se dijeron, los susurros tiernos que se quedaron en la vuelta de la esquina, el abrazo que aún espera que el semáforo de la avenida se ponga en verde. Al final, cada madrugada acaricio la almohada, le doy vuelta, la atraigo hacia mí y sonrío al saber que el día que me toque alejarme de esta nube traviesa llamada vida, me iré sonriendo porque descubrí que tengo la hermosa capacidad de amar.
Era dulce tu sonrisa, como lo es la sonrisa de un niño. Era luz, transparencia, calidez y distancia. Un día dejó de ser un sueño para convertirse en materia, fui pretendiendo adentrarme en tu carne y en tu alma hasta convertirme en tu todo.
Pero vos estabas ausente, sumergido en otros mares, oteando otro horizonte, aferrado a tus fantasías. Yo, aguardando en mi orilla, sintiendo tu angustia como si fuese mía.
Nos fuimos dando cuenta que nos embarcábamos a un viaje sin retorno, que asistíamos a la agonía de un amor que se apagaba antes de consumarse. Escuchábamos en silencio el lamento del viento, y nuestras voces sonaban casi como un eco lejano.
Me aferraba a tu triste mirada, a tu rostro dulce y fatigado, a tu frágil figura. Abrigaba la esperanza que al abrazarte se rompería el hechizo maldito que ponía una barrera entre nosotros. Pero no lo conseguía, seguías con la mirada perdida, con la voz apagada, casi como un fantasma.
Me preguntaba: ¿Qué será de mi pobre ánimo ahora que te alejas? ¿Qué será de la ilusión que he ido construyendo a lo largo de este año? Nada. Ahora me doy cuenta que el encanto ha sido obra de mi loco amor, de mi obsesión de dar paso a la fantasía de sentirte mío. ¿A dónde divagaré ahora que se acaban los sueños? Voy cayendo en un pozo profundo y oscuro. Permitiendo que sus aguas me arrastren por otras vertientes hasta terminar sola, tirada en el fondo, lastimada. ¿Qué más da?
No sé, quizá debo aceptar que tan sólo te imaginé, que fuiste producto de mis más locas fantasía. Quizá debo aceptar que fue una dulce melodía escucharte y que fue mi peor agonía verme reflejada en tus bellos ojos tristes.
Como la vida es nada en tu filosofía, brindemos por el cierto no ser de nuestros cuerpos.
Brindemos por la nada de tus sensuales labios que son ceros sensuales en tus azules besos; como todo azul, quimérica mentira de los blandos océanos y de los blancos cielos.
Brindemos por la nada del material reclamo que se hunde y se levanta en tu carnal deseo; como todo lo carne, relámpago, chispazo, en la verdad mentira sin fin del Universo. Brindemos por la nada, bien nada de tu alma, que corre su mentira en un potro sin freno; como todo lo nada, buen nada, ni siquiera se asoma de repente en un breve destello.
Brindemos por nosotros, por ellos, por ninguno; por esta siempre nada de nuestros nunca cuerpos; por todos, por los menos; por tantos y tan nada; por esas sombras huecas de vivos que son muertos.
Si del no ser venimos y hacia el no ser marchamos, nada entre nada y nada, cero entre cero y cero, y si entre nada y nada no puede existir nada, brindemos por el bello no ser de nuestros cuerpos.
Estas últimas semanas he actualizado muy poco. Sufro de una apatía extraña, digo extraña porque no me sucede con frecuencia. Sé que es un estado temporal, lograré superar esta crisis.
Desilusión. Quizá esa sea la palabra que encaja con el estado de ánimo que me ha embargado estas últimas semanas. Es como si de repente despertara de un largo sueño, como si me echaran de ese mi pequeño mundo que a lo largo de todos estos años fui construyendo.
Quizá todo esto sea consecuencia de abrigar esperanza. Ya sé, me dirán que la esperanza es lo último que se pierde, pero no, este tipo de esperanza son las que debemos evitar. Podría decir que perdí mi tiempo, pero no, estoy convencida que gané, gané porque aprendí.
Es raro. Es raro tener la certeza que algo sucederá que te acercará a esa utopía tan acariciada, y de repente, por determinadas circunstancias se esfuman y los resultados son diametralmente opuestos. Es cuando asoma la decepción y la bofetada como única recompensa a nuestros mayores anhelos.
Siempre he dicho y mantengo que, el sol siempre saldrá. Es lo que espero, estoy segura que saldrá y sonreiré cuando sienta la caricia de su calidez en mi piel y en mi alma.
Uhmm, no, no soy "Emo". Sólo soy una chica excesivamente sensible, creo que es mi mayor problema. Cada puñalada que recibo de las personas que amo me derriban, pero también sé que tengo la capacidad de levantarme y continuar.
Es que, la puñalada más certera siempre llega de las personas que amamos. Es triste darse cuenta que la persona que pensamos nos conocía tiene un concepto tan pobre de nosotros, tan errado. Personas que se sienten jueces implacables para juzgar y condenar.
Veremos que me depara estos días que están por venir. Mientras, seguiré tratando de sobrevivir en esta selva de cemento. Hahahaha, tranquilos, estoy bien, dispuesta a seguir tirando y recibiendo dardos al centro. =)
La música de Bob Marley siempre logra maravillas, hasta hacerme bailar. Les dejo este video.