Una canción y algo más...

La tarde llega a su fin y empieza la oscuridad, como siempre observo ocultarse el sol. A veces no sé porque razón todo regresa, será que aún guardando bien los recuerdos en mí cofrecito, algún extraño mecanismo se activa y logra burlar la pequeña cerradura.
Lo positivo en todo esto es que, ahora soy una simple espectadora. Veo todo pasar cual si se tratase de una cinta, tengo la oportunidad de ver a los protagonistas, observar cada movimiento, analizar cada pensamiento o reacción y darme cuenta donde estuvieron los errores. Y digo positivo, porque todo ello me ayuda para no incurrir en los errores de esa chica que está ahí, en esa amplia pantalla. La cinta va rodando lentamente, como lentamente cae la tarde y se oculta ese sol naranja que me cautiva y voy deleitándome con la cinta, al igual que me deleito cuando leo un libro. La ventaja acá es que puedo parar en el momento que crea conveniente, ahora tengo ese control.
La oscuridad invadió mi nido, no deseo más que el reflejo de la luna sobre mi ventana, no quiero más que cerrar los ojos y sentir en mi rostro el viento que anuncia tormenta, el aroma a tierra húmeda en clara señal que muy cerca ya está lloviendo. Cuanta paz, cuanto silencio, ese silencio que permite escuche mi respiración, el hermoso sonido de las ramas meciéndose y rozando con timidez el marco de mi ventana. Giro la cabeza y el espejo sigue cubierto, decidí cubrirlo con un manto color rojo carmesí, el rojo sangre, sangre que corre por mis venas y me hace sentir que estoy viva. Sonrió y regreso la mirada hacia afuera, veo un niño que cruza raudo la calle aferrado a la mano de su mamá, así como me aferre yo, un día a la vida. Más sonrisa, más sosiego, más luz en medio de la oscuridad de mi nido. ¡Muy rica sensación!
Empiezan a caer lentamente las gotas de agua, a lo lejos se escucha la furia de los truenos, mi nido es iluminado por la luz de un rayo. Me aparto de la ventana, halo una silla estilo abuelita que tengo en mi nido y me siento a observar desde mi ventana caer la lluvia. Raro, no siento deseos de salir al patio descalza y dejar que el agua acaricie con fuerza mi cuerpo. Viene a mi mente una canción del grupo Mago de Oz, me levanto suavemente con los pies descalzos, el piso frió cala mis huesos, me dirijo a buscar el CD, lo coloco y empieza a sonar la canción. Regreso a la mecedora. Mientras suena la música, recuerdo el video y me estremezco al recordar la bella historia de amor y sacrificio que hay en esa hermosa canción.
Levanto los pies, adopto una posición más cómoda, cierro los ojos y de repente ya no siento nada… estoy viajando a recorrer el país de los sueños, deseo despertar mañana y que me reciba un hermoso arco iris, para seguir dibujando en mi rostro una sonrisa. Abril, seguí, seguí, no te detengás, sé que podés. Avanzá, caminá…el mundo es tuyo y está ahí para compartirlo y gozarlo con todos los que estén dispuestos a hacerlo, seguí regalando sonrisas. J
Les dejo el video de Mago de oz con la canción “Desde mi cielo” disfrútenla tanto o más que yo. Un abrazo a todos/as y otra J esta vez del alma.
Abril Ale.







1971 dijo
un abrazo enorme, besos.
1 Agosto 2008 | 12:07 PM