Peru con Alan García...

Estaba leyendo en noticias internacionales que solamente un 20,3 por ciento de los peruanos aprueban la gestión de Alan García frente a un 58,5 por ciento que rechazan su labor. En Lima la desaprobación alcanza un 65 por ciento. El 69 por ciento de los peruanos no le atribuyen ningún logro importante en lo que va de su gestión y el 43,5 por ciento considera la inflación y la carestía de los alimentos como el principal desacierto de García.
Y es que en Perú en el año 2006 lo que triunfó fue el miedo. Pudo más el miedo, pudo más la propaganda de terror en contra de Humala. Así se puede resumir los resultados de la segunda vuelta en ese país sudamericano, se impuso el temor. Cuando el proceso electoral comenzó en Perú, parecía difícil que García pudiese llegar a la segunda vuelta, se miraba que la disputa estaría entre una fuerza más clásicamente reaccionaria conservadora allá en el Perú y el perfil del indígena nacionalista de Humala, pero muy pocas personas apostaban por García, con un record súper negativo en el Perú
García había sido presidente en el periodo 85 -90 había llegado al poder bajo la influencia de una retórica populista que cautivó a una buena parte del electorado peruano y además como candidato de un partido que siempre ha tenido una presencia importante en el Perú, El APRA. Haciendo uso de una retórica populista y en un ambiente de cambio en diferentes partes del continente, García, un excelente orador, un buen comunicador y un demagogo de primera línea llegó a la presidencia del Perú en el año 85. Había llenado de esperanza y de promesas a los peruanos y no poca gente fuera del Perú.
Se pensó que el perfil progresista del APRA podía coger nuevos brillos en ese dirigente joven, pero su gestión fue un desastre total, una arrogancia del gobierno de García solo a la altura de su narcisismo y uno de los trazos de ese periodo de gobierno en el Perú fue precisamente la arrogancia gubernamental, la pompa, el lujo, el derroche de los recursos nacionales y una gran irresponsabilidad en el plano económico. Hizo los intentos de hacer algunas nacionalizaciones importantes, pero la corrupción terminó por correr el supuesto carácter popular del gobierno de García, de la mano con la corrupción, las irresponsabilidades económicas, las coimas y con unas operaciones genocidas contra la oposición.
Después vino la gran crisis económica y se abrieron las compuertas de un proceso inflacionario del que no tenían memoria los peruanos. Realmente García en el 90 salió en desbandada del Perú, perseguido por corrupción, crímenes de lesa humanidad y salio al exilio. Todos recuerdan allá en el Perú las masacres del Frontón y Lurigancho el 18 y 19 de julio del 86, con un balazo en la nuca encontraron a 300 presos políticos en esas cárceles. Se enriqueció ilícitamente, 270 millones de dólares fueron a parar a otras cuentas, las grandes coimas alrededor de la compra de unos aviones y de un tren eléctrico, una gestión de las mas desastrosas en Perú y se fue al exilio huyendo y con temor que lo regresaran al Perú para meterlo preso. Después el poder judicial peruano dijo que los delitos habían prescritos y entonces como Alan es un vicioso del protagonismo regresó y se lanzó con su partido.
Nadie apostaba por Alan y ganó. En la primera vuelta lo sorprendente fue que apareció en el segundo lugar. Humala que salió en primer lugar le saco 6 puntos de ventajas a García. Alan García en segunda vuelta termina sacándole entre ocho y diez puntos a Humala. Alan García explicó que los desmanes que había cometido eran pecados de la juventud y le pidió a los peruanos una segunda oportunidad, pero mas que eso el electorado tuvo temor con el cuento de que Chávez estaba detrás de Humala, que Humala era una extensión de Chávez y movieron todos esos fantasmas y esos injustificados temores de un sector de la población y pasó lo que nadie pensó cuando inicio el proceso electoral…gano García. De los 24 departamentos de Perú, en 15 de ellos ganó Humala en la segunda vuelta y García solamente ganó en 9 de los 24, pero ganó en los departamentos mas poblados. En lima donde se concentra el 30 por ciento del electorado peruano García sacó un poco mas del 60 por ciento de los votos, de manera que, García debe su triunfo a las concentraciones urbanas, a esas clases medias temerosas, las medias altas, sobre ellos triunfó el miedo y la propaganda sucia tuvo un impacto evidente. Humala ganó en los departamentos rurales, donde estaban los más humildes, los más pobres, los desprotegidos, los excluidos y marginados, en las comunidades indígenas, pero la mayor parte de la población está en las grandes concentraciones urbanas.
Así funcionó en Perú. Es que el peso del atraso es terrible en la conciencia de la mayoría de la gente, la capacidad de influencia de la propaganda es asombrosa y la capacidad de manipular nuestra ignorancia y nuestros temores son sorprendentes en este mundo de la comunicación y de las imágenes.
Seguramente en el departamento de estado de los Estados Unidos respiraron con tranquilidad porque Humala, el supuesto brazo chavista en el Perú fue derrotado.
Alan García procede de un partido que jugó un papel progresista en América Latina, El APRA fue una de la fuerza descollante de la izquierda de América Latina en un momento dado en nuestra historia, después se fue desvirtuando en una fuerza social demócrata de dudosa firmeza y credibilidad, de mucha retórica y pocos hechos. Alan García es uno de los vice presidentes honorario de
En Perú perdió el pueblo. García no ayuda en fortalecer una América Latina más independiente para avanzar en la defensa de los recursos naturales, la reconquista de espacios políticos, la rearticulación de las posibilidades económicas que puedan resultar de una gestión mas inteligente de los recursos disponibles y de los recursos naturales de nuestros países, una integración mas racional y menos dependientes de los intereses de las grandes corporaciones.
En Perú se impuso el miedo y regresó el pasado. En Perú ganaron las mayorías de los centros urbanos, esas clases medias temerosas, sin personalidad, vacilantes, que todo cambio les da miedo, esas fueron las que ganaron. Perdieron los indígenas, los campesinos, la gente mas pobre que miraba en Humala una esperanza y a pesar que ganó 15 de los 24 departamentos, ganó Alan García con la política del temor y el miedo. Ahora ahí están las consecuencias, es por ello que un pueblo jamás debe olvidar el pasado tenebroso.





lucerodelalba dijo
saludos nocturnos guapa, muaks.
12 Agosto 2008 | 10:09 PM