Entrevista a Aleida Guevara March (Hija del Che)
Una entrevista un poco larga, pero vale la pena leerla.
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Fidel siempre habla del Che en presente
Aleida -Aliusha, como le decía su papá- no es solo la hija mayor del Che Guevara. Ella es médica, especializada en alergia pediátrica, aunque durante diez años ha sido pediatra general. Tiene dos hijas, es una internacionalista que participó un año (1983-1984) del proceso político que se abrió en Nicaragua con el triunfo de la revolución que derrocó a Somoza, y estuvo dos años en Angola (1986-1988), durante la época de la guerra contra los racistas sudafricanos del apartheid. En ocasión del 75 aniversario del nacimiento de su padre, Aliusha clausuró, junto a Hebe de Bonafini y las Madres de Plaza de Mayo, las Jornadas "Che Guevara para el siglo XXI" de la Universidad Popular de las Madres. Allí la entrevistó Néstor Kohan
Néstor Kohan, docente de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, coordinador de la Cátedra de Formación Política Ernesto Che Guevara
Néstor Kohan: Actualmente, el movimiento mundial contra la globalización capitalista reclama "otro mundo es posible". ¿Qué tiene que ver el Che Guevara con ese "otro mundo posible"?
Aleida Guevara March: ¡Mucho! La cuestión no reside en hacer lo que alguien hizo en una época determinada y en un momento determinado, sino en tener esa posibilidad. Hay otra forma de llegar a los cambios. Es como si tú dijeras: hay varias vías de cambio. El Che tomó por una. Hasta ahora -desgraciadamente es la única que tiene mayor efectividad. Digo "desgraciadamente" porque la guerra siempre es cruel para cualquier persona pero, en definitiva, a veces, no nos queda otra alternativa.
A mí me pasó una cosa muy importante. Un día llegué a Brasil. Conocí al Movimiento Sin Tierra (MST) y vi la pobreza que existe en muchas partes de Brasil. Es la indignación que tú sientes como ser humano. Me pregunto: ¿Cómo es posible en un pueblo donde hay tanta riqueza, tanta tierra tan fértil, donde todo lo que tú puedas plantar, crece, que haya tantas personas con hambre y con necesidades? No me cabe en la cabeza. Y cuando fui viendo todas estas cosas: niños en la calle...niños con droga y muriendo en la calle... la indignación fue creciendo.
En un momento me dije: no se puede seguir así, hay un límite para la paciencia y para la posibilidad de soportar del ser humano. ¡Hay un límite! Pero luego me puse a pensar: caramba...yo estoy formada en el seno de una revolución socialista, tengo un nivel cultural, soy una profesional, es posible que yo piense así por la educación recibida...Pero cuando fui a Río Grande, conocí la historia de Rosa. Una mujer simple del pueblo brasileño que no tenía mi nivel cultural -prácticamente era analfabeta-, que no tenía mi ideología, que no estaba formada en una revolución socialista, pero Rosa dijo exactamente lo que yo había dicho. "¡Es preferible morir defendiendo la tierra, a morir de hambre!" Y así lo hizo. Eso me conmovió, porque no importa ni tu nivel cultural, ni tu ideología, ni donde hayas nacido: eres un ser humano y tienes un límite. Llega un límite a partir del cual ya no puedes soportar que acaben con tu vida, que no haya posibilidades para tus hijos, y ella, Rosa, me lo demostró...
En ese sentido me acordé de la presencia innegable del Che, no solo en América Latina sino en gran parte del mundo que hoy aparece como "globalizado". ¡Se pueden hacer cambios! ¡Es necesario intentarlos! Por lo menos intentarlos... Sentirte satisfecho en el sentido de que has hecho algo para que tus hijos vivan en un mundo mejor. Yo pienso que este hombre, el Che, nos enseña que se pueden hacer muchas cosas.
En su discurso en la Universidad de Buenos Aires, Fidel habló bastante del Che como ejemplo para la juventud. ¿Qué sentís vos cuando te enterás o leés o escuchás que Fidel le habla a la gente joven de tu papá?
Mira, yo tuve que escribir el prólogo del libro Pasajes de la guerra revolucionaria: Congo [El diario inédito del Che. Buenos Aires, Sudamericana, 1999]. Para hacerlo, me senté esa vez varias horas con Fidel, porque yo quería una información de primera mano... Le dije: "A ver...cuéntame algo de papi...todo el mundo dice que ustedes...que si discutían...cuéntame alguna discusión entre ustedes dos..." Y entonces él me contó que cuando ellos caen presos en México, tío les dice a todos los compañeros que nadie puede hablar de su filiación política. ¡Nadie!... Bueno, tío me dice: "¿Qué crees que hizo tu papá? No solamente dijo que era marxista... además discutió con el esbirro [el policía] que lo tenía preso sobre la personalidad de Stalin..." Y tío me dice: "A ver...¿qué hago con tu papá?" [risas] "Claro, nos dan la libertad a todos y el único que se queda preso es tu papá...Dime: ¿qué hago? En ese momento quería discutir, pero cuando lo vi y me dijo que no podía mentir...¿sabes qué? Lo entendí. Porque tu papá era así. No podía mentir ni siquiera en esos momentos. Y lo entendí. No hubo una discusión. Yo iba molesto porque no se había cumplido una orientación y él estaba pagando las consecuencias. Pero cuando hablé con él, y le miré a los ojos, me dijo con esa simple expresión: ‘No puedo mentir', ya la cosa fue tranquila...¿Qué le vamos a hacer? Él es así..." Y mi tío se sonreía cuando me contaba todo esto.
Fue muy bonito para mí porque él empezó a contarme cosas de mi papá...pero no se daba cuenta: ¡Estaba hablando de mi papá en presente!
Entonces yo me empiezo a sonreír y él me mira y me dice: "¿De qué te sonríes?" Yo le contesté: "Me río de ti". Y entonces me dijo Fidel: "¿Cómo que te ríes de mí?" Yo le respondí: "Sí, tío, tú no te das cuenta, pero estás hablando de papá en presente. Y a mí me da la sensación de que mi papá va a entrar en cualquier momento por la puerta." Y él me dijo: "Lo que sucede es que tu papá está presente." Fue una cosa muy especial para mí, muy bonita.
En muchas biografías siempre se intenta focalizar la mirada del lector en supuestos conflictos de Fidel con el Che...también se afirma que el Che se va de Cuba por sus peleas con Fidel...¿Cuál es tu opinión al respecto?
Hay una cosa importante que papi dice en este libro sobre el Congo. Tú sabes que cuando Fidel lee la carta de despedida, en el Congo hay cubanos con mi papá y ellos se sienten un poco "traicionados". Mi papá lo describe y lo dice en el libro. Porque habrán dicho: "Nosotros hemos venido hasta el fin del mundo con este jefe cubano, y resulta que este jefe se nos va...es decir que se despide de nosotros y nos deja... ¿cómo es esto?" Para los compañeros cubanos que estaban allí fue difícil entender esto en un primer momento. Después se dieron cuenta de que era simplemente una liberación a Cuba de cualquier responsabilidad por los hechos futuros. Pero en ese momento fue difícil para un cubano entender que tu jefe, con el que tú estás combatiendo en otras tierras del mundo, se despida de tu patria.
Esto provocó en la gente distintas reacciones. Unos de admiración, porque este hombre renuncia a su puesto de ministro y vuelve al combate. Pero no podían dejarlo pasar los enemigos de la Revolución Cubana. Y lo utilizan, desde aquel primer instante, como si hubiera habido diferencias entre Fidel y el Che. Es decir que a esta gente mediocre, a esta gente oportunista, no se le ocurre que haya hombres con capacidad tan grande de amar que puedan renunciar a sus propias vidas como seres humanos en beneficio de otras personas. Eso no les cabe en la cabeza.
Yo siempre digo: la gente que admira al Che, que lo respeta, ¿puede pensar tan mal de él en el sentido de que un hombre se va de un país, se va molesto con el jefe de ese país y deja a sus hijos y a su mujer detrás? ¿Cómo es posible esto? ¿Qué clase de calidad humana tendría mi padre si se va él bravo [enojado], molesto, y deja detrás a sus seres queridos? Sería degradar por completo al Che como persona. Ya por allí esto no tiene una base sólida.
¡Hay que pensar un poco más allá de lo que te han enseñado todos los días en la prensa o en la televisión! Hay que pensar, simple y llanamente, como ser humano, como persona que siente y que tiene necesidades de amar.
En ese sentido hay que darse cuenta que tú eres el único que te pones limitaciones para la vida misma. Tú eres el único que estás pensando en tu casa, en tu carro, en tu televisión, en tus hijos para la universidad futura; pero te limitas a pensar simplemente en ti, en ese pequeño entorno, y no te das cuenta que seguimos siendo personas sociales y que seguimos viviendo en comunidad. Y que tú hoy puedes seguir teniendo estas riquezas porque hay otros hombres viviendo muy mal y a los que están explotando continuamente para que tú vivas un poco mejor. Cuando te das cuenta de esa realidad, que es este mundo brutal, y tomas conciencia, ya no puedes disfrutar de tu casa, tu TV, tu carro, sino que quieres que haya mucha más gente que tenga por lo menos la posibilidad de vivir con dignidad. El Che no era un dios ni se consideraba un dios. El hombre tiene la capacidad de soñar...
Tampoco era un "superhombre"...
¡No! Sucede simplemente que tú tienes la capacidad de soñar pero además tienes la capacidad de hacer realidad esos sueños. Eso es lo que nos diferencia de las demás especies que hay en el planeta. Él intentó hacer realidad el sueño de un mundo mucho mejor, como empezó esta entrevista.
En ese sentido hay que trabajar. Hay distintas vías siempre. Él escogió la que pensaba que en ese momento era la más eficaz y, desgraciadamente, no hemos demostrado que haya otra más eficaz que esa. Por eso hizo lo que creía que tenía que hacer.
Fidel no hace lo mismo porque su compromiso con el pueblo de Cuba es mayor y no puede hacerlo. Pero si no, le hubiera gustado...Son hombres muy similares en esas cosas. Ellos, los dos, tenían y tienen el sueño de un continente unido. Esto no es de Fidel y el Che. Es de Bolívar, O'Higgins, Sucre, San Martín...Son muchos hombres los que han tratado durante toda la vida de que la gente se dé cuenta que nuestras fronteras son, prácticamente, artificiales. Mucho tiempo antes de que llegaran los españoles ya eran artificiales, pero a partir de ellos, todavía más. Hay un pueblo con raíces culturales e idiosincrasias muy parecidas desde el río Bravo hasta la Patagonia. Somos un continente y podemos vivir como un gran pueblo.
Pero, cuando el Che y sus compañeros van a combatir a Bolivia, muchas biografías sugieren que Cuba los abandonó...¿qué pensás de ese tema?
... Cuba no puede estar en comunicación directa con este grupo guerrillero. Sin embargo, lo estuvimos. Hasta el último momento el Che y Fidel tienen contactos. ¡No como jefe!, sino como amigos, como hermanos...con el fin de informarse. En esa guerrilla hay un grupo de cubanos. Acuérdate que hay sentimientos muy fuertes en mi pueblo, al punto tal que treinta años después de muertos estos compañeros, se nos dio la posibilidad de buscar sus restos y el pueblo cubano, en plena crisis económica, en pleno periodo especial, gasta lo que haya que gastar para buscar estos restos. Ni siquiera a estos hombres, sino a los restos de esos hombres.
¿A alguien le puede pasar por la mente que ese pueblo (y subrayo "ese pueblo") podría abandonar a alguien?
¿Qué hemos hecho con el niño Elián? ¿Qué estamos haciendo con nuestros cinco compañeros presos en EE.UU.?
¡Nunca hemos abandonado a nadie! Es un pueblo que sabe lo que significa cada uno de sus hombres, cada una de sus mujeres, cada uno de sus niños. Es un sentimiento muy viejo en una pequeña islita que está aislada por el mar...esa sensación de que tienes que ser solidario, tienes que ayudar al que lo necesite, esté donde esté...eso es muy fuerte. No hay ningún cubano -nunca que haya ido en una misión internacionalista, sea en educación, sea en salud pública, que se haya sentido solo o abandonado por el pueblo cubano. No digo "gobierno", digo "pueblo", fíjate. En Cuba se identifican gobierno y pueblo, para ustedes no. Por lo tanto yo hago esta diferenciación para ustedes, para nosotros es el mismo tema. Para nosotros nuestro gobierno es nuestro pueblo, porque nosotros lo elegimos directamente, así que es nuestro. Pero para el entendimiento de los demás, hago la diferenciación.
¿Abandonados? ¡Nadie! ¡Jamás!
En Bolivia había un movimiento popular importante. Ellos, el Che y sus compañeros, no cayeron del cielo...
Sí, por supuesto. Los problemas que surgieron allí tienen que ver con la dirección del Partido Comunista. Fíjate bien que digo "la dirección". Porque la gente a veces dice: "el Partido Comunista Boliviano traicionó". ¡No, no! El problema no es el Partido Comunista de Bolivia. ¡Es la dirección! Es esa dirección la que tiene conflictos con la dirección de la guerrilla. No es el Partido Comunista. No se puede ser injusto, tampoco, con eso.
Inti Peredo, Coco, Loyola Guzmán, por ejemplo, eran miembros del Partido...
No solo ellos...Hubo otra gente que ni siquiera fueron a la guerrilla, pero que estaban en la ciudad, y siguieron siendo fieles a todo, y después siguieron fieles a la lucha. Todavía quedan vivos algunos de esos compañeros. Entonces, uno tiene que tener mucho cuidado a la hora de hablar y de emitir criterios.
Entonces la traición fue de la dirección del PCB...
Yo diría de una parte de la dirección. En ese momento tenía el poder en las manos...
Mario Monje, aquel secretario general, terminó como empresario en Moscú...
Está bien. Pero no es tan importante eso, lo que importa es él, como ser humano. No tanto la influencia de los soviéticos o no. Lo que sucede es que Monge quería dirigir la guerrilla desde la ciudad y eso es imposible. Te estoy diciendo que a veces la guerrilla no tiene comunicaciones con la ciudad, ¿cómo puede dirigirla entonces desde allí? ¿Cómo puede hacerlo sin saber lo que se está haciendo? Una guerra de guerrillas es así, es una actividad continua y se necesita tomar decisiones inmediatas.
En la reciente y mediáticamente promocionada biografía argentina de Pacho O'Donnell, titulada Che, la vida por un mundo mejor [Buenos Aires, Sudamericana, 2003] el autor habla de una especie de "compulsión suicida" de Ernesto Guevara. O utiliza materiales de otros, donde por boca de terceros O'Donnell afirma la idea de la "compulsión suicida", la "precoz intimidad con la muerte" o también describe una supuesta "muerte ineluctable marcada por el destino"...
¡Qué va a tener que ver con un instinto de muerte! Hay una postal preciosa. Mami no la ha encontrado. Yo juro que leí esa postal de niña. En la postal hay como un arco de piedra y él le dice a mi mamá: "Algún día pasaremos debajo de este puente tomados de la mano y rodeados de críos". ¡Él piensa en el futuro! ¡Él piensa en la vida! Él le dice en una carta a mi hermano Camilo: "No digas malas palabras en la escuela y tú, Ernesto, crece, que si hay imperialismo todavía, tú y yo saldremos a combatirlo. Si esto se acaba, tú, Camilo y yo nos iremos de vacaciones a la Luna."
Él piensa en una vida de regreso, de conjunto, no se sabe si en Cuba, si en Argentina, si en Brasil o en la Conchinchina...¡No importa el lugar! ¡Pero sí le importa el regresar, el volver a ver a sus hijos y a su mujer! Pero él es un guerrillero y un hombre inteligente y sabe que en un movimiento revolucionario se triunfa o se muere, si es verdadero. Y esa también es una verdad.
Cuando tú dices que vas a hacer algo, sabes que puede haber riesgos en el intento, y tienes que tener capacidad para asumirlos. Eso es cierto. Pero no solamente tienes que pensar que vas a morir. ¡Tú vas a triunfar! ¡Tú vas a hacer un cambio! Tú vas a buscar algo nuevo... ¡Ah!, pero en el camino puedes perder hasta la vida.
¿Alguna vez la CIA o algunos de los organismos de la Inteligencia norteamericana intentaron cooptarte a vos o a alguno de tus hermanos -tomando en cuenta que son, precisamente, hijos de uno de los grandes líderes revolucionarios para ponerlos en contra de la Revolución Cubana?
¡No! ¡Realmente, no! [risas] Mira, lo que pasa es que ¡es muy importante quién te educa! A nosotros nos educó nuestra madre. Ella es una mujer combatiente, guerrillera clandestina, y después estuvo junto a mi papá en el Escambray y todo lo que llegó al triunfo de la revolución: Santa Clara, la llegada a La Habana, ella llegó con él. Y no era su amante. Era una combatiente más. Ellos tienen sus relaciones en La Habana, ya al triunfo de la revolución, donde se enamoran. Pero el resto del tiempo ella fue una combatiente más dentro del Ejército Rebelde. Mi madre amó a mi papá con una intensidad extraordinaria. Mi papá a ella también. Y ella transmitió ese amor por este hombre a sus hijos.
Es una cosa muy linda, porque tú aprendes a amar a esa persona, no como tú quieras que sea esa persona sino como esa persona realmente es. Tú la amas porque la respetas, porque la admiras, porque has logrado entender quién es. Ella, mi mamá, hizo que tuviéramos esa sensación de integridad. Inculcó a sus hijos el respeto a los seres humanos y a su revolución...
Yo me fui a Nicaragua. Era el mejor expediente de mi facultad de medicina y me fui a Nicaragua porque yo quise. Y mi mamá me dijo: "Oye, ¿qué vas a hacer?". Yo le dije: "Lo que tú me enseñaste... Voy a llevar a la práctica todo lo que me has enseñado." Y lo hice y me siento muy satisfecha de haberlo hecho. Y no es una sensación hipócrita...sí es romántica, sí es romántica porque todo en nosotros se mueve con mucho romanticismo...
Vos te fuiste a Nicaragua porque querías, no porque nadie te obligara. ¿Seguiste fiel al internacionalismo de tu viejo?
Sí, sí, sí. Los cubanos lo llevamos en la sangre. Acuérdate de que Martí decía que para Cuba es patria desde el río Bravo hasta la Patagonia. Además, Fidel nos dijo: "Nosotros no solamente somos latinoamericanos. Somos afrolatinoamericanos." Y es verdad. Nuestra cultura tiene una gran base afrolatinoamericana. ¡A mucha honra y muchísimas gracias!, además. Es lo único que les agradecemos a los españoles. Después de todo, la esclavitud fue una cosa brutal, pero ha permitido mezclas extraordinarias. Es la única ventaja que yo le veo a todo el horror que ha vivido la humanidad con la esclavitud.
¿Qué quería decir el Che cuando hablaba del "hombre nuevo"?
Él hablaba siempre de una sociedad diferente. Para crear una sociedad diferente, tienes que crear un ser humano diferente. No podemos tener las mismas trabas que tenemos en la sociedad capitalista.
Esta cuestión del materialismo brutal, de pensar solamente en lo que vas a lograr económicamente en tu vida, no puede suceder ni reproducirse en una sociedad donde se intenta construir una comunidad, un grupo genuino de personas(...)
Recuerdo una vez aquí en Argentina que Mirtha Legrand me invita a su set televisivo y hablamos del libro que yo prologué, Pasajes de la guerra revolucionaria: Congo, y en un momento ella me dice que sentía mucha pena porque se iba gente de Cuba, el tema de los balseros..., y me pregunta sobre eso...La miré a los ojos y le dije que eso me daba mucha tristeza. En mi sociedad la gente tiene que aprender que lo importante no es el grosor que tenga tu bolsillo o tu cuenta bancaria sino la capacidad que tienes para ayudar a otro ser humano. Eso es muy lindo decirlo, pero muy difícil entenderlo. Y a veces conlleva a sacrificios importantes en la vida del ser humano. Y no todo el mundo está de acuerdo en hacerlos.
No entender esa capacidad de dar, y de recibir -porque cuando tú das, tú recibes mucho más. Lo triste es que haya gente que se eduque en mi sociedad y no sea capaz de entender estas cosas. Me da tristeza, me da pena. De verdad te lo digo. No sabes cuánto disfrutas cuando te sientes útil como persona, cuando ves que con tu esfuerzo estás logrando que alguien viva un poquito mejor.
¿Es difícil o pesado ser la hija del Che?
Mira, hay una cosa real. Hay gente que viene a preguntarte porque eres la hija del Che, no porque seas Aleida, la doctora cubana, sino porque eres Aleida Guevara, la hija del Che. Está bien. Si eso te permite aclarar situaciones, ayudar a entender mejor a mi pueblo, si eso permite que yo sea más útil para mi gente, no hay problema. Lo aceptamos.
De todas maneras, con mi mamá nosotros aprendimos que somos seres humanos como otros cualesquiera. Ni mejores ni peores, con nuestros propios defectos y virtudes. Somos los hijos de un hombre muy especial, pero no somos él. Esa es la verdad. Yo siempre digo que no me comparo ni con la uña de un dedo gordo. Para mí, mi papá es un ser mucho más completo, con una sensibilidad extraordinaria que yo no he logrado alcanzar, todavía. En un poema que alguna vez le hice, decía: "Yo agradezco a mi papá no solamente la vida, sino también la oportunidad de vivirla con amor y valentía."
Él y mi madre, los dos, me enseñaron a vivirla así, de esa manera. Sufro como todo el mundo y a veces me siento impotente, como por ejemplo frente a las agresiones al pueblo palestino, la guerra de Irak o frente a un niño que muere en las calles de Brasil y tú no haces nada contra eso. Todo esto te llena de ira. Pero esa es la vida que he elegido. Y me siento feliz cuando voy a un campamento del MST brasilero o cuando por allí me preocupo por un niño para que tenga sus zapatos o puedo ponerle un estetoscopio en su pechito y diagnosticar tal cosa... ¡Tratar de ayudar!...
Si tuvieras que elegir un recuerdo de tu papá, ¿cuál elegirías?
El que más me gustó, siempre...mira (...) Mi padre estaba ya transformado en el viejo Ramón para ir a Bolivia y por lo tanto yo no sabía que era mi papá. Me lo negaron, me dijeron que era un amigo de mi papá.
¿Él los fue a ver a ustedes?
No, nosotros lo fuimos a ver a él. En ese encuentro, después de la comida me caí. Me di un golpe en la cabeza. Queda una foto de ese golpe. Tengo una toalla en la cabeza y estoy en las piernas de mi mamá y mi papá. Y después de eso seguimos jugando. Mis padres intentan hablar y yo doy vueltas alrededor de ellos. Cuando yo me caí mi papá me tomó en sus brazos, me revisó -acuérdate que él era médico...y yo había acabado de comer, él estaba tenso con el golpe que me di.
Yo tenía cinco años. Entonces empiezo a darle vueltas a mi mamá y yo le decía: "Mami, un secretico." Y dale y dale. Al fin mi mamá me deja decirle y yo lo digo a voz en cuello, como no podía ser de otra manera a esa edad: "Mamá, yo pienso que este hombre está enamorado de mí." Fíjate cómo se traduce esto. Este hombre, supuestamente, no era mi padre. Me habían negado que lo fuera, estaba ya disfrazado para ir a Bolivia. Pero yo había sentido algo muy especial. Él había trasmitido una ternura muy especial. Entonces me confundí: bueno, si no es mi padre, tiene que estar enamorado de mí. Lo que me interesa de este recuerdo infantil es la sensación que yo saco cuando soy una adulta. ¡Este hombre me amaba! Yo logro sentir algo muy especial y es, simplemente, el amor de mi papá.








luism dijo
Interesantísimo. Efectívamente, la gente que lo denigra desinteresadamente olvida que era asmático, médico, ministro, director del banco de Cuba, y con una familia completa, y que antepuso lo que entendió era su deber a su comodidad. Piénsese que volvía algo decepcionado del Congo...
La otra versión: trajes azules y los bolsillos llenos de "primas"...
Los morales...
Un beso, Ale, interesantísmo.
19 Marzo 2009 | 08:15 AM