Managua...
Ayer, navegando su mar interior
alcé las velas de su feminidad
buscando hallar mi propia identidad
esquivando anclar en todo su dolor.
Penetré en el fondo de su océano
y fue en vano, no encontré mis huellas
un forastero se deshizo de ellas
mientras arriba solloza el anciano.
Descubrí la piedra fría y áspera,
la ciénaga que amagaba mis pasos,
la fosa que paciente me espera.
Hoy descubrí que es toda inspiración
de la libertad que logró rescatar
ella siempre anidará en mi corazón.
Abril-ale.










yon Khauss dijo
Ale:
Un bello poema, que dedicas a Managuas, a la que tratas como si fuera una bella y sensual mujer.
Un millar de abrazos
6 Julio 2009 | 12:32 PM