Salvador Allende (11 de Septiembre de 1973)
Otro aniversario más de aquel sangriento crimen. Crimen comprobado históricamente y además documentado. Me refiero al crimen cometido por el gobierno norteamericano contra ese entrañable dirigente y compañero Salvador Allende. Poco a poco nos hemos venido dando cuenta de los alcances de los crímenes que se cometieron bajo la dictadura de Pinochet.
Es un once de septiembre que los pueblos del mundo no olvidarán jamás. Que coraje y determinación el de Allende. Varias veces le dijeron que lo sacarían, y había gente que estaba dispuesto a hacer lo que fuera para sacarlo, pero él no quiso, prefirió asumir hasta el final las consecuencias de sus actos y decisiones. Por eso y otras cosas más no hay manera de olvidar a Salvador Allende, a su gente, a los miles que asesinaron después, a las decenas de miles que torturaron, a los centenares de miles que tuvieron que salir huyendo de Chile y fueron a parar a cualquier parte del mundo. A la lucha prolongada de resistencia hasta que ya hicieron insostenible la presencia de la dictadura militar.
Nosotros tenemos que recordarlo siempre, porque los medios occidentales van a recordar y con razón aquella barbarie ocurrida contra las Torres Gemelas, un once de septiembre del 2001, tampoco esa fecha no se puede olvidar. Pero de ninguna manera podemos olvidar al compañero presidente Salvador Allende.
Desde la Izquierda. 11 de Septiembre del 2009 7:20 pm
Parte de las últimas palabras de Salvador Allende:
“Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra: a la campesina que creyó en nosotros, a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de su preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas, a los que hace días están trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas de una sociedad capitalista.
Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha; me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente en los atentados terroristas, volando puentes, cortando las vías férreas, destruyendo los oleoductos y los gasoductos, frente al silencio de los que tenían la obligación de proceder... La historia los juzgará.
Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres el momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras, teniendo la certeza de que el sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una sanción moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición. (Salvador Allende)









brenda-abril dijo
Oh nena, cada vez es más fácil perder la capacidad de asombrarnos porque con el tiempo descubrimos que nos acostumbramos a que todo suceda "porque sí"; sin una razón diferente al de "el ansia de poder". Ansia destructiva y ponzoñosa que riega veneno y corroe el cuerpo de la sociedad desde adentro de sus venas una vez que se mezcla con la sangre...
12 Septiembre 2009 | 06:54 AM