Algo que estaba pendiente
Lo que pasó en Honduras no deja de causar indignación, y no deja de causarla, porque triunfó la hipocresía, la vergüenza, el uso de la forma más grotesca de la fuerza para imponer una posición de dominio. Sin duda, es un triunfo imperialista. Es un triunfo de la reacción, de la perversidad, de todo lo contrario a lo que significa democracia. En Honduras ganó el golpe de estado, y todo lo demás es sencillamente expresión de esa vergonzosa realidad. Y vergonzosa porque no se pudo hacer nada para impedirla.
Con ese triunfo queda establecido que lo único que vale es la correlación de fuerzas y la capacidad de imponerse por la fuerza. También queda totalmente descubierta la conducta dual, el doble estándar, la doble moral, la carencia de escrúpulos de la nueva administración de los Estados Unidos.
Sencillamente se han burlado de todos nosotros, y nos hemos tenido que tragar acá mismo en la región un golpe de estado. Y los golpes de estado son el anticipo más claro del autoritarismo, del militarismo y del desprecio a la democracia. Y todo eso pasó como si nada.
El colmo fueron las declaraciones oficiales del gobierno yanqui, diciendo: "Nosotros estamos apoyando las elecciones y estamos dando recursos"
¿Cómo puede haber elecciones en medio de un golpe de estado? ¿Cómo puede haber condiciones democráticas para unas elecciones? Si lo que tenés es estado de sitio, si lo que tenés son los derechos suspendidos de la gente, si lo que predomina es el fúsil, si lo que tenés es la negación de las libertades políticas. Entonces, ¿Quién iba a ganar esas elecciones? Los que dieron el golpe. Los mentados liberales estaban más que divididos: unos presos, otros asilados en una embajada, otros perseguidos, otros reprimidos. ¿Quién iba a ganar? El partido del golpe.
Este asunto es muchísimo más grave. La sustancia de nuestra existencia como países libres, soberanos y democráticos está seriamente cuestionada por una política que se origina (no hay que dudarlo) en el seno mismo de los instrumentos sustantivos del imperio.
Es una vergüenza para todos nosotros el triunfo del golpe de estado en Honduras sin resistencia eficiente. El hecho de no ser capaces de contribuir a poner en crisis esa política reaccionaria debe quedar como una responsabilidad que no se supo asumir. Esto pasó a unos cuantos kilómetros de Nicaragua, donde nos han impuesto aquellas políticas que fueron las que dieron origen a las grandes luchas del pueblo nicaragüense, y no sólo al pueblo nicaragüense, sino a las grandes luchas de América Latina.
De manera que aquí hay una cuenta pendiente con los golpistas. Aquí hay una cuenta pendiente con los reaccionarios, con los yanquis, con la hipocresía, con el cinismo. Cuanto desprecio nos inspiran aquellos que sienten algún entusiasmo con el triunfo de la perversidad en Honduras. Cuanto desprecio inspiran aquellos a quienes les entusiasma porque creen que el gran perdedor en Honduras fue Chávez.
Esas personas no entienden que los valores positivos de las luchas de los pueblos que tienen que ver con la dignidad, con la soberanía, con la independencia, con la libertad y con la democracia, están muy por encima de Chávez, de Ortega, de Evo, de Correa, de Lula. Estos presidentes pasaran, morirán, pero la necesidad de ser libres, de ser independientes, de ser soberanos nos sobrepasa a todos. Cuando eso se hipoteca, cuando todo eso queda bajo las botas de los poderosos, y además, sin resistencia y sin lucha eficiente, son los valores sustantivos los que han sido derrotados.
Por todo esto, causa indignación el triunfo del golpe de estado. Y en alguna medida nos sentimos responsables, porque no contribuimos a hacer lo que había que hacer para impedir el triunfo del golpe de estado.
Desde la izquierda.










yon Khauss dijo
Ale:
Es una verguenza lo sucedido en Honduras, allí la clase capitalista dominante impuso su ley auspiciados por los Estados Unidos.
Para los poderosos de comulguen con cualquier ideología política, usarán todos los instrumentos lícitos, ilícitos, éticos, antiéticos para mantenerse en el poder y defender sus privilegios, así tengan que eliminar a los contrincontes de forma física.
Es doloroso, pero el camino al poder y sostenerse, está inundado de realidades crueles, tortura y sangre.
Un millar de abrazos pesimistas.
15 Diciembre 2009 | 02:43 PM