Espejismo de Internet.
En los sitios virtuales abiertos a los cibernautas cada persona crea una imagen de lo que le gustaría ser, pero no presenta lo que realmente es. Este espejismo lleva a que la pareja virtual, al otro lado del ordenador sueñe con haber encontrado a la pareja ideal.
En esto, tarde o temprano se descubre la verdad, porque necesariamente uno de los involucrados en el cibernoviazgo deseará pasar de la relación virtual a la real, y obviamente la mentira quedará al descubierto. Es allí donde todo ese castillo de ilusiones se cae tal si se tratase de un castillo de naipes. Muchas veces no sucedes así, y la persona que miente inventa mil excusas para que el encuentro no se realice. Pero igual, el cibernoviazgo termina.
La historia de María Celeste, una argentina que viajó hasta Perú a encontrarse con el hombre con el cual mantuvo un cibernoviazgo por varios meses es triste. Ella inventó muchísimas mentiras, mentiras que quedaron al descubierto una vez se dio el encuentro entre los dos. Por otro lado, el comportamiento de Iván no fue el adecuado. Independientemente de las mentiras de María Celeste, él debió ayudarle hasta el último momento. Después de todo, ambos son mayores de edad, y sabían a lo que se exponían cuando decidieron que ella viajaría.
Pienso que sea cual sea nuestra realidad no debemos ocultarla. Las mentiras tarde o temprano se descubren y las consecuencias pueden originar situaciones tan terribles como las de María Celeste.
Un final muy triste sin duda.
Abril-Ale.










Jo dijo
Hay que tener cuidado con estos flechazos por internet. En Francia, muchas mujeres solteras han sido engañadas por personas procedentes de África que solo pensaban en sonsacarles dinero.
Un abrazo
8 Enero 2010 | 07:21 AM