No se puede obviar...
El año que pasó debería convertirse en una gran lección para la humanidad. Debería servir para entender como funciona el régimen de la sociedad neoliberal. Debería servir para darnos cuenta como funciona el sistema capital, la economía de libre mercado, el régimen de la libre empresa, el régimen de la apropiación indebida de la riqueza pública y de la riqueza social. Debería servir para entender que todo ello es la cara de ese régimen del cual debemos desprendernos. Debe ser una etapa a superar de inmediato por la humanidad.
El año pasado contemplamos como se perdieron única y exclusivamente por el apetito de la ganancia de los grandes capitales y de las grandes corporaciones, decenas y decenas de millones de puestos de trabajo en el mundo. Todo porque había bajado la tasa de ganancia, todo por el apetito voraz de la riqueza, todo porque empresarios inescrupulosos operaron sin control e hicieron y deshicieron con todas las posibilidades de la economía hasta llevarla al colapso y a la destrucción.
Al perderse en el mundo decenas de millones de trabajo estamos hablando de seres humanos que quedaron desprotegidos. Seres humanos sin poder subsistir y sin poder satisfacer las necesidades de sus familias, seres humanos en el abandono, sin nada. Cuántos proyectos humanos, individuales, familiares y colectivos se desplomaron a lo largo del año pasado por la borrachera de la ganancia inescrupulosa del capital. Grandes fábricas paradas simplemente porque ya no producían ganancia para sus dueños. Mientras, la humanidad ansiosa de esos bienes, de esos productos, de esa riqueza material. Riqueza perdida, derrochada, dilapidada, depredada porque ya no le producían suficiente ganancia a los dueños del capital.
Sin duda esa debería ser una de las mayores lecciones que nosotros deberíamos tratar de asimilar del año pasado. No existe situación de progreso, de futuro, de esperanza, de mejoría para la humanidad mientras esta siga sometida al imperio de la ganancia. Es necesario (como se descubrió desde el siglo diecinueve) dejar que se desarrolle la naturaleza social de la ciencia, de la tecnología, para que produzca no para el bolsillo del multimillonario, sino para satisfacer las necesidades de la gente. Que la economía vuelva de nuevo a descubrir su vocación originaria que debe ser la satisfacción de las necesidades de la sociedad y de la gente, y no la voracidad del capitalista apropiándose aquí y allá de toda la extensión del planeta, chupando la sangre de hombres, mujeres, obreros, niños.
La crisis mundial del capitalismo y la necesidad de asimilar lo más sustantivo de esta crisis que es: ver como cada vez los riesgos son mayores, cada vez las pérdidas son más gigantescas. Ya no solamente es la condición social de la gente la que está en crisis. Si observamos, hoy tenemos en el planeta muchísimos más pobres que los que teníamos en los tiempos de la guerra fría, nunca habíamos tenido tantas guerras y tantos conflictos bélicos como cuando solamente el capitalismo es hegemónico. Nunca el deterioro de las condiciones de vida de la gente, del entorno, del medio ambiente están realmente amenazados como ahora.
Seguramente la lección más importante del año pasado es entender que ha sido, sigue siendo y sin duda seguirá siendo cierto que la humanidad sólo tiene una alternativa... conciencia o barbarie, socialismo o barbarie.
Desde la izquierda.








Jo dijo
Una vez más, das en el clavo. Sin embargo, podemos cambiar las cosas si solo consumimos, cada uno por su lado, de modo razonable, evitando el despilfarro. Entonces las empresas depredadoras se irían a la quiebra. Es necesario que el consumidor elija lo que consume, para evitar que las grandes corporaciones, aniquiladoras del entorno y de la paz social, prosperen a nuestra costa.
12 Enero 2010 | 06:27 AM