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La Coctelera

Bienvenidos A Mi Pequeño Rincón

"Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan se puede decir que nos merecemos lo que tenemos" José Saramago."

17 Febrero 2010

Eva.

Eva siempre supo que su doble vida quedaría al descubierto, pero jamás imaginó que se develaría de una forma extremadamente dolorosa.

Sentada frente al espejo recordaba aquella noche, una noche de contradicciones, pues se sentía liberada de la cadena de mentiras que había arrastrado por más de diez años; pero con ello se iban mil emociones, mil sentimientos, hechos que dejaban huellas imborrables en su noble y cansado corazón.

Era una noche calurosa. La música sonaba estridente, el aroma a tabaco y ron penetraba en el cerebro ultrajando sus sentidos. Intuía que esa noche acontecería un hecho que marcaría el resto de sus días, pero no sabía qué. De repente sintió un pequeño vahído y a través de las luces rojas e intermitentes surgió la figura regordeta de Brígida.

Brígida era una mujer adusta, raras veces sonreía, tenía una cicatriz en la cara consecuencia del filo de la navaja en manos del hombre que un día le juró amor eterno. Pero a Brígida le dolía mucho más esa cicatriz  que no se podía ver...la del alma. Se acercó lentamente a Eva; el aroma a perfume barato terminó por aumentar el malestar físico de Eva. Brígida se acerco a Eva y le dijo:

-Eva, te solicitan en la habitación número siete. Trata muy bien al chico, es su primera vez. Te escogí a vos, porque sé que sabrás hacerlo

Eva levantó la mirada, detrás de ese antifaz no podía pasar desapercibida su profunda mirada. Una mirada que reflejaba ternura, temor, angustia. Una mirada que a pesar de todo no había perdido su esencia: el amor; ese mismo amor que la impulsó a sacrificar su carne, su alma, su dignidad en aras del futuro de esa persona que era todo para ella, incluso más que su propia vida.

-Está bien, voy enseguida -Contestó Eva con desgano.

Apartó el vaso que contenía ese líquido transparente que muchas veces le hacía olvidar su realidad, se levantó de la mesa y giró sus pasos a la habitación número siete. A cada paso sentía que iba al cadalso, a su tumba, al purgatorio, y no sabia por qué. Hizo el intento de girar sobre sus talones y alejarse de ese lugar, pero sabía que al día siguiente debía realizar un pago importante, y siguió avanzando.

Entró a la habitación semi oscura, tan sólo iluminada por la suave luz del cartel del negocio que se colaba por la ventana. En la habitación descubrió la silueta de un hombre, un hombre joven, delgado y un tanto desgarbado. Por un momento sintió la necesidad de pulsar el interruptor de la lámpara que colgaba del techo, pero se detuvo. Recordó las reglas de la casa, sabía a lo que se exponía si las quebrantaba. Avanzó hacia el joven que tímidamente esperaba de pie al lado de la cama.

-Hola, ponete cómodo, no temás y desinhíbete, yo haré el resto -Dijo Eva al chico.

El chico se acercó e hizo el ademán de besar sus labios, pero ella apartó el rostro. No sabía por qué, pero sentía la necesidad de abrazar al joven, de decirle que sería mejor iniciar su vida sexual de otra manera. Pero se detuvo. El joven dejó escuchar su voz adolescente y dijo:

-Señora, me gustaría ver su rostro, ¿puede complacerme?

-No, no puedo ni quiero hacerlo- Contestó Eva.

El joven insistió:

-Señora, quiero guardar en la memoria el rostro de la mujer que develará el hasta ahora misterio de la sexualidad.

-No. Si insistís pediré ser reemplazada -Advirtió Eva.

-Está bien, se hará como usted disponga -Aceptó el joven.

-Eso está mejor - Dijo Eva en tono más tranquilo.

Eva no recuerda que pasó, sería una trampa del destino, sería la impaciencia o la curiosidad propia de un joven a esa edad, pero el chico en un arranque inesperado le arrancó el antifaz y manipuló el interruptor de la lámpara. Ahí estaba ella, frente a frente con la persona que más amaba, frente a frente con la persona que más respetaba, frente a frente con la persona por la cual no vacilaría  en dar todo...su hijo.

Eva, Eva de mil amores, Eva del viento, Eva lágrimas, Eva mujer, Eva de todos, Eva de nadie...

 

Abril Ale.

 

 

servido por abril-ale 26 comentarios compártelo

26 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Anominus

Anominus dijo

GRANDE ALE!!!!.. que buena historia

17 Febrero 2010 | 07:06 AM

lascosasdepepe

lascosasdepepe dijo

así es Ale siempre grande.

un abrazo.

17 Febrero 2010 | 10:48 AM

fenicia

fenicia dijo

Guappaaaaa!!
Besos

17 Febrero 2010 | 11:44 AM

yon Khauss

yon Khauss dijo

Ale:

Un buen relato; una tragedia de amor maternal.

Felicitaciones.

Mil abrazos

17 Febrero 2010 | 02:23 PM

Joaquín Martínez

Joaquín Martínez dijo

Por el final deduzco que hay alusiones bíblicas. Me pregunto si el hijo de Eva era Caín o Abel. Buen relato.

Abrazos,
Joaquín

17 Febrero 2010 | 02:43 PM

arwen7

arwen7 dijo

Impresionante y sobrecogedor relato.....

Abrazos.

17 Febrero 2010 | 03:03 PM

Rosana

Rosana dijo

Ale

que relato , muy muy buen post amiga !

17 Febrero 2010 | 03:51 PM

Cristina  Molas

Cristina Molas dijo

Ale espero te encuntres bien te dejo
un ramo de besos. cuidate mucho
linda.

17 Febrero 2010 | 04:23 PM

erremege

erremege dijo

Bueno, bueno, bueno, me quedo en silencio imaginando la expresión/impresión de Eva......al desnudo......besitos de chocolate

17 Febrero 2010 | 08:31 PM

lucerodelalba

lucerodelalba dijo

Guau!!
que fuerte ,me has dejado asombrada con ese final inesperado , genial
besos guapa.

17 Febrero 2010 | 09:46 PM

abril-ale

abril-ale dijo

Gracias, anoni.

Besos. =)

17 Febrero 2010 | 10:31 PM

abril-ale

abril-ale dijo

Pepe, siempre un placer ver tu huella.

Abrazos fortísimos. =)

17 Febrero 2010 | 10:32 PM

abril-ale

abril-ale dijo

Feni, besitos. =)

17 Febrero 2010 | 10:32 PM

abril-ale

abril-ale dijo

Ufffff, sé que me queda mucho camino por recorrer, pero sigo caminando. Quizá algún día consiga escribir bien. =D

Yon, besitooooooooooos. =)

17 Febrero 2010 | 10:35 PM

abril-ale

abril-ale dijo

Jo, gracias por tu imborrable huella en este post.

Besitos. =)

17 Febrero 2010 | 10:36 PM

abril-ale

abril-ale dijo

Arwen, siempre un gusto tenerte acá.

Besitos. =)

17 Febrero 2010 | 10:37 PM

abril-ale

abril-ale dijo

Ros, cariños pa'vos.

Besos. =)

17 Febrero 2010 | 10:37 PM

abril-ale

abril-ale dijo

Gracias por ese ramo de besos.

Besitos. =)

17 Febrero 2010 | 10:38 PM

abril-ale

abril-ale dijo

Erre, besitos de chocolate y abrazos de osa mimosa. :D

17 Febrero 2010 | 10:39 PM

abril-ale

abril-ale dijo

Luceri, gracias por tu huella.

Besitos. =)

17 Febrero 2010 | 10:40 PM

gaomy

gaomy dijo

Hola Ale:

Grandioso post
precioso relato
narrado bellamente.

Un gran abrazo y un beso.

17 Febrero 2010 | 10:49 PM

abril-ale

abril-ale dijo

Gracias, Gaomy.

Besitos. =)

18 Febrero 2010 | 01:10 AM

luzblanca7

luzblanca7 dijo

Ale me ha encantado el relato, es sumamente bello.
En mi opinión uno de los mejores que he leido, por lo bien narrado y descrito.Además la intriga del relato y el misterio que se esconde detrás de la máscara de Eva, mantiene al lector pendiente de la lectura hasta un final inesperado...
Totalmente magnífico amiga.

Besitos de jueves.

19 Febrero 2010 | 04:05 AM

abril-ale

abril-ale dijo

Maika, gracias por tus palabras.

Besitos. =)

20 Febrero 2010 | 02:30 AM

argivo

argivo dijo

Vaya sorpresa¡ Paradoja. Buen relato. Humano. Un abrazo. argivo

Nota bene: Mujer de carne hueso, me gustò visceralmente.

22 Febrero 2010 | 04:39 AM

abril-ale

abril-ale dijo

Esa canción es preciosa. Es casi un himno a la mujer...

Solcito, abrazos fortísimos. =)

22 Febrero 2010 | 09:58 PM

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[La libertad es como la vida, sólo la merece quien sabe conquistarla todos los días.] Von Goethe Sólo hay tres voces dignas de romper el silencio: la de la poesía, la de la música y la del amor. Autor: Amado Nervo.

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