A setenta y seis años de su partida.
El veintiuno de Febrero se cumplió otro aniversario del asesinato de Augusto C. Sandino. Siempre hay y habrá el compromiso de recordar a Sandino.
Aquella noche tenebrosa, bajando de la loma de Tiscapa fue interceptado el vehículo en el que viajaba Sandino. Cuando los detuvieron, los Generales Estrada y Umanzor (que acompañaban a Sandino) quisieron desenfundar sus armas, y Sandino dijo: "No se opongan, nada malo puede ser". Somoza, en contubernio con los yanquis había decidido asesinar de manera cobarde al héroe de La Segovia.
Cuanta falta hacen en Nicaragua líderes como Sandino. Ahora que vivimos en un mundo donde ser revolucionario y ser millonario es la misma cosa... cuanta falta hace Sandino. Cuanta falta hace ese Sandino de los bolsillos vacíos.
Sin duda, Sandino siempre será el más grande de los grandes de la historia nicaragüense. Sandino dio a la geografía nicaragüense una fisonomía nueva: la de su sombra, la de su imagen, la de Sandino. Y siempre que las cosas se ponen difíciles, no hay nada mejor que acordarse de Sandino.
Todos nos hemos encontrado con Sandino en alguna ocasión: Nos encontramos con él cuando nuestros corazones y nuestras conciencias se rebelan al ver la traición de los otrora líderes de la revolución, una revolución en la cual el mayor artífice fue el valiente pueblo de Nicaragua. Nos encontramos con él cuando vemos el retroceso en nuestra querida Nicaragua. Nos encontramos con él cuando vemos con repugnancia como se reparten los poderes del Estado y cuando vemos el Congreso convertido en una chanchera. Nos encontramos con él cuando nos damos cuenta que urgen cambios, cambios que solamente los verdaderos hijos de Sandino podrán hacer.
Los nicaragüenses, en nuestra historia, solamente hemos aportado a la humanidad dos personajes de un perfil universal: nuestro insigne Príncipe de las Letras Castellanas, Rubén Darío. Y en el mundo de los grandes desafíos políticos de la historia, de los grandes patriotas, de los grandes guerreros y de los grandes luchadores antiimperialista, para todo el mundo, ahí está Sandino.
Sandino, inspiración de muchísimas generaciones. Bandera íntima y a veces pública durante todas estas décadas de revolucionarios dentro y fuera de nuestro país. Sandino, figura y ejemplo de obreros, patriotas, campesinos mujeres luchadoras y de revolucionarios. No debemos desprendernos de la figura, del recuerdo, de la historia y de la herencia de Sandino.
Sandino nunca quiso ser presidente. En los valores políticos y en los valores éticos de Sandino hay una riqueza absolutamente extraordinaria. Sandino con una extraordinaria lucidez tenía una visión internacional de su lucha, que para él era la lucha de los oprimidos de la tierra. Sandino pensaba que los pueblos de América Latina no podrían salir nunca adelante sin la unidad de nuestros pueblos. Sandino prefiguró lo que vemos en Bolivia: esos pueblos originarios asumiendo las responsabilidades políticas, y para Sandino ese era el camino a seguir para nuestros pueblos.
Frente al individualismo del mundo neoliberal y mercantilizado de la moderna sociedad, Sandino tenía en mente un hombre social. Él creía que las formas asociativas, colectivas tendrían que ser la base y la construcción del futuro. De verdad que su herencia es demasiado amplia para abordarla en un solo post.
A setenta y seis años...Sandino Vive.
Desde la Izquierda.













Victor dijo
QUE PASES UN BUEN DIA................SALUDOS
23 Febrero 2010 | 07:48 AM