Hora de la ceniza.
Finaliza septiembre. Es hora de decirte
lo difícil que ha sido morir.
Por ejemplo, esta tarde
tengo en las manos grises
libros hermosos que no entiendo,
no podría cantar aunque ha cesado ya la lluvia
y me cae sin motivo el recuerdo
del primer perro a quien amé cuando niño.
Desde ayer que te fuiste
hay humedad y frío hasta en la música.
Cuando yo muera,
sólo recordaré mi júbilo matutino y palpable,
mi bandera sin derecho a cansarse,
la concreta verdad que repartí desde el fuego,
el puño que hice unánime
con el clamor de piedra que exigió la esperanza.
Hace frío sin ti. Cuando yo muera,
Cuando yo muera
dirán con buenas intenciones
Que no supe llorar.
Ahora llueve de nuevo.
Nunca ha sido tan tarde a las siete menos cuarto
como hoy.
Siento deseos de reír
o de matarme.
Roque Dalton.
Poeta y revolucionario salvadoreño.










yon Khauss dijo
Ale:
Que poema tan triste, desgarrador, es posible sentir el dolor en cada una de sus estrofas, y esa nostalgia que apabulla.
Un montón de ramilletes de besos y abrazos inundados de alegría y esperanza.
10 Septiembre 2010 | 12:28 AM