Las Fiestas Patrias y la identidad nicaragüense.
Todos los 14 y 15 de septiembre el Estado de Nicaragua, a través del Ministerio de Educación, celebra las Fiestas Patrias. Esta celebración se realiza desde hace 189 años y tiene como objetivo inculcar la identidad nacional en la juventud a partir del sentimiento patriótico, es decir, a partir de la creación de un vínculo afectivo y cognoscitivo con la historia política de la sociedad nicaragüense. Esta celebración se realiza con los desfiles de las bandas de marcha de los colegios en todos los municipios del país. ¿Pero por qué son estas fechas las que se tomaron como punto de partida para la creación de una identidad nicaragüense?
Bien, el 15 de septiembre de 1821 se independizaron las Provincias de Centroamérica (entre las que contaba Nicaragua) del Reino de España. Posteriormente hubo intentos de consolidar una federación, e incluso un estado monárquico, entre las provincias de Centroamérica pero todos estos proyectos de unidad se frustraron. Entonces esta fecha se toma como punto de partida de lo que con el tiempo se consolidaría como un estado republicano.
En 1854 se inició una guerra civil entre los dos bandos políticos que existían en Nicaragua. A este conflicto se le denominó Guerra Nacional (1854-1857). Uno de los bandos, los democráticos de la ciudad de León, contrataron a un filibustero norteamericano llamado William Walker para que los ayudara a derrotar al bando oponente, los legitimistas de la ciudad de Granada. Pero la guerra dio un giro inesperado porque William Walker, después de tomarse Rivas y Granada, también atacó al bando que lo trajo a Nicaragua, se proclamó presidente y planeó avanzar contra las otras repúblicas de Centroamérica. Uno de los episodios emblemáticos de la Guerra Nacional fue la Batalla de San Jacinto el 14 de septiembre de 1856. En esta batalla los dos bandos nicaragüenses pelearon y ganaron unidos contra las tropas filibusteras.
Los dos acontecimientos históricos (Independencia y Guerra Nacional) sirvieron, entre otras cosas, para delimitar el territorio nacional y unir a las fuerzas políticas nicaragüenses en el proyecto fundacional de un estado-nación. Pero para que exista un estado-nación con bases sólidas es necesario establecer símbolos de identidad en el que los habitantes del territorio nacional se reconozcan. El culto a los héroes de guerra (Andrés Castro, Batalla de San Jacinto, por ejemplo) ha sido una de las estrategias de identidad que más se ha exaltado, sin embargo, la identidad nicaragüense, esencialmente, se ha ido formando bajo otro proceso que no es el del conflicto armado.
La identidad nicaragüense se ha ido formando en base a una heterogeneidad cultural. Somos el resultado de la confluencia de la cultura hispánica, precolombina y africana. La cultura hispánica hegemonizó a las culturas precolombina y africana pero también las asimiló. Este mestizaje cultural produjo a lo largo de la historia, desde 1492, diversos comportamientos en los que nos reconocemos como miembros de una colectividad a pesar de las diferencias étnicas, sociales y políticas. Una característica importante de nuestra identidad cultural es que nos distingue claramente de otros pueblos vecinos pero también nos emparenta íntimamente con ellos.
La identidad nacional no se basa en la identificación de las personas con la historia de nuestros conflictos políticos, causa de la pobreza en que vivimos, sino en la plena identificación de las personas con su cultura mestiza. Más que la historia política, el presente cultural es nuestra identidad nacional. Por ejemplo, el habla nicaragüense es el ámbito inmediato de reconocimiento entre los habitantes de este país. Los acentos regionales, el voseo, los nombres comunes de plantas y animales, entre otras características de nuestro español, son un comportamiento lingüístico que nos distingue como nicaragüenses. El hecho de que en el territorio existan otras lenguas (el creole y las lenguas indígenas) no significa que el español no sea la lengua de la identidad. La existencia de otras lenguas acentúa nuestra riqueza cultural. De hecho, conservar esas lenguas es mantener viva nuestra heterogeneidad característica.
Uno de los elementos de la cultura que más nos identifica y que no causa polémica es la gastronomía. En la mayoría de los nicaragüenses se ha inculcado desde la infancia el gusto por la tortilla y los frijoles, comidas simbólicas de nuestra identidad. Asimismo, todas las comidas derivadas del maíz forman parte importante de nuestra dieta y nos definen como nicaragüenses. Tenemos por ejemplo el nacatamal, el atol, el pinolillo, el tiste, los tamales pisque, los yoltamales, etc. La comida es uno de los rasgos más destacados de nuestra nacionalidad.
Los acontecimientos históricos de Septiembre son episodios de nuestra historia política y si bien es cierto que la política es parte de la cultura también es cierto que la identidad de un pueblo no se base sólo en acontecimientos históricos. La identidad nicaragüense es su cultura y la cultura nicaragüense es lo que nosotros podemos compartir creativamente con otros pueblos.
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Nurisirena dijo
¡Que viva Las Fiestas Patrias y la identidad nicaragüense!
¡Patria Libre o morir!
Un abrazo desde la península ibérica
14 Septiembre 2010 | 11:43 PM