Fechas que no se deben olvidar (11 de Septiembre)
El 11 de septiembre sin duda es una fecha dolorosa para muchas familias norteamericanas y latinas. Es el día en el que murieron más de tres mil personas en un acto terrorista, cruel y cobarde. Pero también tenemos que recordar otro 11 de septiembre del año 1973, fecha en la que el ejército de Pinochet, para el asombro del mundo, bombardeó con aviones y tanques el Palacio presidencial de La Moneda en Chile. Este acto detestable condujo a la muerte de Salvador Allende, presidente electo de manera democrática por el pueblo chileno. Ese es el primer 11 de septiembre que no podemos ni debemos olvidar.
Después de aquella acción de terror que culminó con el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende se implantó una terrible represión a los chilenos. Los estadios fueron convertidos en cárceles, eran decenas de miles de personas presas en los estadios, y los camerinos convertidos en salas de torturas. Mataron miles de personas atendiendo una política de la Casa Blanca. Asesinaron a sindicalistas, lideres de gremios, lideres de los partidos socialista y comunista de Chile, estudiantes, periodistas, maestros, etc., establecieron el estado de sitio, y el pueblo chileno pasó doce años en esas condiciones. Un millón de chilenos salieron al exilio huyendo de un régimen de terror.
Ese 11 de septiembre de 1973 fue aplaudido por el gobierno de los Estados Unidos. En esas condiciones se impuso un modelo económico cruel, que condujo a millones a la generación de pobreza, con balances macroeconómicos “envidiables”, con un Fondo Monetario Internacional y un Banco Mundial contentísimos con la política económica de Pinochet. Sí, hubo crecimiento económico, pero esto comprueba que puede haber crecimiento económico, puede haber estabilidad macroeconómica, pero todo eso no conduce a más democracia.
Chile fue la base sobre la cual se construyó un modelo cruel, ese modelo surgido de ese 11 de septiembre se convirtió en una peste en todo el sur del continente. Casi todos los países de esa región estaban llenos de dictaduras militares: Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia...
Fueron tan crueles estos regímenes surgidos de ese 11 de septiembre de 1973, que no les bastaba con exterminar a su propia gente, sino que organizaron cacería de gente progresista, revolucionaria, socialista, comunista, en cualquier parte de América Latina. Se pusieron de acuerdo todos estos gorilas y crearon la tristemente célebre “Operación Cóndor”, que no era más que andar asesinando a dirigentes políticos y sindicales, estudiantes, obreros, campesinos, en cualquier parte del sur del continente. Los organismos de derechos humanos estiman que en esa operación fueron asesinados no menos de veinte mil patriotas en los países de América del Sur. Aquello fue brutal. Los daños colaterales (como les encanta decir a los gringos) fueron de una brutalidad descomunal. A partir de ese 11 de septiembre de 1973 fueron decenas de miles de muertos y desaparecidos. No tres mil, no, fueron muchísimos más.
Salvador Allende resistió hasta el último instante. Costó muchos años para el pueblo chileno recuperarse de aquellas circunstancias, pero al fin lograron recuperarse. En 1990 Pinochet tuvo que entregar el poder. Pero ya habían dejado establecido un montón de perversidades, entre otras cosas eso que terminó de consolidarse después, la privatización abusiva de la educación, que fue produciendo un proceso acumulativo de injusticias y resentimientos y que terminaron estallando hace unas semanas allá en Chile.
Pero la moral de los poderosos es sucia, ellos establecen un código para calificar y determinar la criminalidad de otros, pero no se aplican a ellos mismos esas normas y esos criterios
Pues bien, ese fue el primer 11 de septiembre que conocemos en la historia política de América Latina. Nunca hay que olvidar nuestra historia. “Quien olvida su historia está condenado a repetirla” Jamás debemos dejarnos engañar por la doble moral de los poderosos.
Desde la Izquierda.
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Jo dijo
Excelente artículo, no se puede decir más claro. La doble moral de los capitalistas apesta. Denuncian al régimen libio para robarle su petróleo, y luego ¡ellos cometen los mismos atropellos que el dictador a quien denuncian! Será por aquello de que cree el ladrón que todos son de su condición.
17 Septiembre 2011 | 12:32 PM