¡Qué mágico poder!

Sólo la lluvia acompaña mis horas,
en este silencio que ahoga el alma
cuando te pienso, cuando el aroma
a nostalgia se adhiere a mis sábanas.
¿Qué poder ejerces en mí ánimo?
¿Hasta cuándo regresará la calma
a mi abatido corazón que clama
la paz que perdió en tu ojos de niño?
Deshojo mis horas y las convierto
en palabras, en poesía, en nada…
en sentimientos lanzados al viento.
Prisionera de tu pasión me encuentro
en el claustro que edifiqué en mis sueños.
¡Qué mágico poder entró en mi centro!
Abril Ale.
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Cata dijo
Ji ji... ya me extrañaba a mi que fuera verdad que las musas te habían abandonado. Está chévere el poema,.. tal y como nos tienes acostumbrados... Besitos, amiga. ;)
22 Octubre 2011 | 07:51 AM