Algo queda...
Anduve por caminos imaginarios, arrastrada por la vorágine de mis propias fantasías. Deseé lo imposible, amé lo desconocido y gocé creyéndolo mío. Muchas veces hice un alto en el camino, era como salir de un sueño del cual no quería despertar, entonces, me arrebujaba en la sábana que tejí con hilos de dolor, nostalgia y ternura.
Cuántas veces mis lágrimas se confundieron con la lluvia, cuántas veces mis pies se hundieron en el pantano de la indiferencia. No lo sé, sólo sé que sobreviví; ahora soy más fuerte, más realista, más mujer. Ahora vivo más enamorada de la vida, del amor…
Hoy, desde mi atalaya, observo el camino por el que transité y tiene otro matiz, otro aroma, otro cielo. El camino de rosas con espinas ha quedado atrapado en el baúl de las fantasías. Hoy ese camino forma parte de mi historia, me pertenece, es sólo mío. Al final, algo queda, no todo se perdió.
Abril Ale.
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Benjamin Rivera Valdés dijo
Hola, lindo escrito, saludos cordiales.
19 Febrero 2012 | 06:10 AM